Friday, May 29, 2009

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El colombiano y su mujer de trapo, trabajando en un semaforo de Caracas, huyendo del conflicto colombiano, con arte y humor.

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CARTA QUE HECTOR ESCRIBIO,PARA CONTARME Y ENVIARME UN CUENTO DEL QUE YO- JUSTO , SOY UNO DE LOS PROTAGONISTAS,COMO UNA HISTORIA LLEVA A LA OTRA NO?

HOLA JUSTO!!!

ESPERO QUE ESTES BIEN!

YO SOY HECTOR, TE CONOCÍ EN EL RORAIMA... TE ACUERDAS DE MÍ? NOS PUSIMOS A VER UN SAPITO MIENTRAS LAVABAMOS PLATOS UNA MAÑANA JA JA JA.

ME ALEGRA SABER DE TÍ POR EL FACEBOOK.

MIENTRAS ESTABAMOS EN EL VIAJE DE REGRESO DE ALLÁ COMENCÉ A ESCRIBIR UN CUENTO... LO TERMINÉ AQUÍ EN CARACAS.

TE LO ANEXO. ESPERO QUE TE GUSTE!

AUNQUE NO LO CREAS TU Y LETICIA SON LOS PROTAGONISTAS... AUNQUE POR SUPUESTO, ESE CUENTO RESUME MUCHAS COSAS QUE VÍ Y SENTÍ EN ESE VIAJE, ASÍ COMO PARTE DE MI VIDA PERSONAL, COMO COSAS QUE VÍ EN TÍ Y EN OTRAS PERSONAS, REFLEXIONES, ETC.

COMO TODO ESTÁ BASTANTE MEZCLADO, QUIZÁ NO RECONOZCAS DE QUIEN ES CADA COSA, PERO NO TE PREOCUPES, DE SEGURO EN ALGUNA COSA TE VAS A SENTIR REFLEJADO.

EL CUENTO ES BASTANTE FIGURATIVO Y SIMBÓLICO Y SE PRESTA A MUCHAS INTERPRETACIONES, ASI QUE LEELO CON CALMA Y VE QUE ENTIENDES TU... DE HECHO SE LLAMA "EL PRINCIPE Y EL PORTAL", PERO EN UN PRINCIPIO SE LLAMABA "LA ESPIRAL DE JUSTO" (COMO ERA MUY ABSTRACTO LO CAMBIÉ JE JE JE)

FUE UN PLACER CONOCERTE Y ESPERO QUE NOS PODAMOS ENCONTRAR EN ALGUNA OCASIÓN POR AHÍ.

MUCHAS GRACIAS POR TODA TU AYUDA ALLÁ, POR TU SINCERIDAD Y POR TU SENCILLEZ. ERES UNA GRAN PERSONA.

CUÍDATE MUCHO Y ESPERO QUE SIGAMOS EN CONTACTO.

UN ABRAZO.

Héctor Villavicencio (29-6-2009)

EL PRINCIPE Y EL PORTAL, ( una historia de 3 vueltas)."EL MONTE RORAIMA"

EL PRÍNCIPE Y EL PORTAL
(Una historia en tres vueltas)

(DONDE POR SORPRESA ,Y ORGULLO SOY UNO DE LOS PROTAGONISTAS, CUENTA EL AUTOR .)







Dedicado a mi amiga Leticia por su profunda y hermosa luz. A mi amigo Justo por su fortaleza y profunda humildad… Dos pétalos de una extraña y hermosa flor!

Y a todos los seres que comparten su vida conmigo, por su profunda paciencia y sabias enseñanzas…












El inicio

Esta es la historia de ida y vuelta de mi pequeño amigo Justo, el Puri puri.
Quien sabe cuándo nació y cómo creció; quién sabe como llegó aquí y por qué;
¿Comenzaremos por el principio o por el final?; Hoy en día quien sabe cuál es cuál?

Para no seguir preguntando y rondando, solo quiero contarles lo que ví y lo que sé!
La verdad a veces pienso que no es mucho; pero en las mañanas -cuando amanece- al verme frente al espejo me doy cuenta que es aún menos…

En fin, llegado el día del alumbramiento, mi pequeño amigo recién abría sus ojos…

Cuenta la leyenda, que el brillo que en ellos resplandecía contaba la historia del futuro de todos los seres.

Algunos presentes -en tan memorable ocasión- al percatarse de ello huyeron despavoridos; otros de la impresión murieron en el acto, secos y rígidos como piedras; otros al parecer cerraron sus ojos y desaparecieron y nadie supo donde fueron.

Habían otros que miraban y miraban esos ojos sin pestañear, como si estuviesen viendo una película hipnótica que brotara de ellos; y mientras lo hacían permanecían absortos, inmutables, sin hacer o decir nada.

Algunos lloraban, otros maldecían, otros más se burlaban de todos los anteriores e incluso de lo que veían, pues se negaban a aceptar y a creer que el futuro pudiera estar escrito… y menos en los ojos de un bichito de sabana recién nacido.

Justo se sentía ajeno y desconcertado… su primera visión del mundo y era algo tan extraño, tan alborotado, tan “sin sentido”. Todo era revuelo, reacciones, teatralidad. El no estaba seguro aún de lo que veía, ni de lo que sentía.

Sus padres al ver su rostro perplejo se acercaron, lo abrigaron entre sus alas y susurrándole al oído le dijeron: la causa de todo este circo eres tú, son tus ojos. En ellos la gente ve lo que quiere y lo que no quiere ver, lo que los hace felices y lo que los hunde en pena y dolor. Estos, tus ojos, pueden ser tu guía, tu bendición o tu perdición, tu maldición. Debes crecer para ver a través de ellos. Ten fe, humildad, y paciencia!...
Y lo más importante, no creas ciegamente en ellos… a veces es mejor ser un ciego que ve con su corazón, que un vidente que no siente, ni ve!

El recién nacido seguía perplejo!, no terminaba de entender las palabras de sus padres, ni lo que veía a su alrededor. Él solo sentía un gruñido en su pancita y unas inmensas ganas de estirar sus alas y volar. Así que sin perder más tiempo, se paró de su cuna, aleteó y aleteó hasta que comenzó a elevarse y despidiéndose de todos los presentes partió a recorrer la sabana, en busca del antídoto que calmara el vaivén de su barriguita…

En su primer vuelo por la sabana, no dejaba de pensar en lo que había visto y oido. Pensaba en sus ojos y en lo que la gente decía que en ellos veía. Su curiosidad de niño lo llevó a pensar en verlos… ¿pero cómo hacerlo?; y además ¿para qué verlos? Él no conocía la vida, ni las cosas y probablemente si viera algo no entendería nada. Recién abría los ojos al mundo y ya le daban ganas de cerrarlos!

El encuentro

Casualmente, mientras el pequeño puri puri reflexionaba y volaba a ras del suelo, apareció frente a él, de entre los matorrales, un animalito extraño!. Justo le preguntó: quién eres? y cómo te llamas?. El pequeño espécimen le contestó: soy un “sapito de montaña” y me llamo “sapito de montaña”. Pero mis amigos más cercanos me dicen sapito de montaña. Y ambos echaron a reir!

El encuentro fortuito entre ambos seres de la sabana dejó sus huellas en cada uno. Justo le comentó sobre sus experiencia de unas horas antes, al nacer, y le comentó sobre lo que sentía y lo que la gente veía en sus ojos. También le comentó que tenía curiosidad en el movimiento de su pancita, en lo que sentía y en qué debía hacer para calmarlo.

El sapito se le acercó y le dijo: quizá pueda ayudarte!; he vivido muchos años y he visto muchas cosas... sin embargo, antes de hacerlo… (y haciendo una pausa que parecía interminable) déjame ver tus ojos!

Justo -con cierto recelo- titubeo y le advirtió sobre las consecuencias que pudiera tener su petición. Aún estaban frescas las imágenes del tumulto de unas horas antes.

El sapito desestimó las advertencias de Justo y le animó a que olvidara lo sucedido e hicieran “contacto”. Por fin, Justo a regañadientes accedió y uno frente al otro se miraron… y luego se vieron. El rostro del sapito comenzó a iluminarse y a llenarse de luz, de alegría, quien sabe por qué!, Pasados unos minutos el sapito susurró, con cierta ternura, complacencia, aceptación: finalmente así será?

Justo, completamente intrigado, le pregunto qué había visto?, y el sapito le respondió: tienes un gran don, solo tienes que descubrirlo!.

Y cómo puedo hacerlo?, preguntó Justo.

Pues tienes que comer!, le contestó el sapito con una sonrisa en el rostro.

Comer?, qué es eso?, preguntó Justo

Es como vas a calmar el movimiento de tu panza!, respondió con gracia el sapito…

A Justo no le cayó en gracia esa respuesta. Súbitamente, su rostro y todo su cuerpo de trasformaron y así -con cierto sarcasmo- se dirigió al sapito diciendo: no estoy para burlas!, te aprovechas de mí, te aprovechas de mis dones, ves lo que tienes que ver y luego me dejas con las mismas dudas, tal como cuando llegué aquí… y además te burlas de mí!!!.

Seguro lo haces por envidia, celos, amargura, que se yo. A fin de cuentas tu solo eres un sapo y no puedes volar como yo, ni tienes el don que tengo, ni siquiera puedes viajar y recorrer la sabana…

El sapito, no decía nada. Solo miraba a justo, con mucha compasión y paciencia.

Entonces, llegado el momento, se dirigió a Justo y dijo: lo que sientes es “hambre” y para eso debes comer!; comer para proteger, proteger para agradecer, agradecer para vivir, y vivir para aprender… y viceversa!. A veces es mejor ser un ciego que ve con su corazón, que un vidente que no siente, ni ve. Nos veremos!.

Y sin más, el sapito se dio la vuelta y se fue saltando.

Justo se quedó en silencio, sin saber qué hacer, ni qué decir.

Extrañamente no terminaba de entender las palabras de sus padres, tampoco las de la “criatura” con la que acababa de toparse, pero por alguna razón no se sentía bien.

Recordaba que las palabras finales del sapito ya las había oído de sus padres y eso le parecía muy extraño. Además, los movimientos de su pancita eran cada vez mas fuertes y no conforme con eso, comenzaba a sentirse débil, con las alitas pesadas, con un dolor en el pecho, con cierta tristeza y un poco apenado por haber tratado así al sapito.

Acaso lo volvería a ver? Tuvo ganas de ir tras él y sin embargo, se contuvo.

Es mejor dejarlo ir!, pensó.

Quizá quiera estar solo... como yo ahora!, titubeo al decir.

Y así, continuó su recorrido por la sabana.

Pasaron minutos y minutos, quizá horas o días (quien sabe!), hasta darse cuenta que no sabía donde estaba. Que estaba perdido, sin recordar el camino de vuelta a casa.

Exhausto, con hambre y bastante miedo, ya no pudo volar más y decidió posarse sobre una hoja y descansar. El sol arreciaba y Justo no sabía qué hacer, ni donde ir. Ya no tenía fuerzas y estaba completamente solo. Comenzó a preguntarse dónde estaban todos.

Hacía mucho que no veía a nadie…

Poco a poco Justo comenzó a desvanecerse, a dejarse ir. Recién abría los ojos al mundo y ya comenzaba a cerrarlos!

Fue así como de repente apareció ante sí la cosa más extraña que había visto hasta ese entonces. Por un momento no sabía si soñaba, alucinaba o estaba muerto, viendo a los dioses de las nubes (de los que había oido hablar al cóndor, en su casa, al nacer…)

Era simplemente hermosa, fragante y no sabía por qué. No era una flor, tampoco un árbol. Al principio estaba inmóvil ante él. Lo contemplaba, luego se acercaba, se alejaba… y de repente, dulcemente preguntó: qué eres?, cómo te llamas?

Me llamo Justo y soy un puri puri, respondió con emoción y también con cierto temor.

Y tú como te llamas? Y qué eres?, preguntó justo armándose de valor.

Yo me llamo Leti y soy una princesa humana.

Qué es una princesa humana?, preguntó impacientemente Justo.

Y así, con mucha paciencia y gracia, la princesa Leti comenzó a hablarle de animales, especies, reinos, castillos, guerreros, costumbres y hasta de “comida”; pero también le habló de humildad, respeto, comprensión, paciencia y todo un mundo de cosas que hasta ahora le habían sido ajenas a Justo.

Este comenzó a comprender un poco mejor las palabras y deseos de sus padres y también del sapito… y se sintió un poco tonto.

Y así pasaron horas y horas, sentado uno frente al otro, en mutua compañía, conociendo un poco de ambos mundos. Sin embargo, Justo pensaba que en el fondo él no tenía mucho que decir… recién había nacido unos días atrás! En cambio ella era tan cálida, tan dulce, tan noble y brillaba tanto que por ratos él se sentía poca cosa.

Pensó entonces en contarle sobre sus dones, con intención de impresionar a la princesa.

Ella oyó atentamente la historia de Justo -y como era de esperar- sintió cierta curiosidad. Leti se le acercó y lo miró fíjamente.

Justo “no tuvo tiempo” de advertirle sobre las posibles consecuencias de hacerlo… (aunque hay quienes dicen que -por alguna extraña razón- él no quiso advertirle, pues sintió que eso era lo correcto)

Al ver los ojos de Justo, Leti se ruborizó, sonrió y dijo: finalmente así será?.

Y añadió: eres un ser muy chiquito, pero muy bonito. Tienes un gran don y debes aprender a descubrirlo.

Justo estaba perplejo! Ya había oido esas palabras antes!

Por primera vez comenzó a obsesionarse con la idea de sus ojos y quiso verse a sí mismo. Quiso ver su futuro y saber como obtendría comida.

Recordó las palabras del sapito y quería saber a quién debía proteger?, de quién aprender?, qué era eso de vivir? Y qué era eso de descubrir el don?. Acaso no era obvio cuál era?

La princesa Leti al ver el rostro de Justo parecía entender lo que sucedía en él. Lo tomó entre sus manos y le dijo suavemente, como solía hablar: acompáñame a caminar!

Justo aceptó y juntos pasearon por la sabana.

Luego, dicen que al caer la tarde, en medio del carmesí del cielo y mientras ambos jugaban entre los matorrales, algo sucedió dentro de Justo, algo surgió desde sus entrañas; y sin pensarlo mucho este mordió la mano de la princesa…

Hubo un instante de silencio! Y dicen que toda la tierra y el universo entero se detuvieron; y el tiempo y el espacio y el cielo y el averno; y los dioses y las estrellas se hicieron uno… y la brisa seca de la tarde ya no lo fue mas!

Entonces, en medio de la nada, Justo cobró vida y comenzó a sonreir. Sobre la mano de la princesa saltó y saltó, aún atónito y lleno de felicidad.

Comenzó a volar en círculos y en picada y también a planear y quien sabe cuantas piruetas nuevas inventó. Ella solo lo veía, con todo su esplendor, compasión y alegría, porque ella sabía que Justo comenzaría a vivir… y también ella!

Por su parte él sabía, que más dulce que la miel era su algarabía por poder comer; y es que ahora bien comprendía, que toda aquella hermosura y fragancia que sentía, en parte era su alimento, en parte su camino y en parte era su fantasía.

Poco a poco Justo repuso sus energías!

El cielo carmesí había dado paso a un panal colmado de estrellas y guirnaldas. Así, bajo ese manto celestial, la princesa y Justo se abrazaron.

Dicen que ella le ofreció a Justo sustento, amor y compañía, solo eso. El se sentía feliz por la propuesta!,

Para él era suficiente, incluso más de lo esperado, viniendo de alguien a quien acababa de conocer. Pero… qué podría él ofrecerle a ella?. Él solo era un pequeño puri puri… que además no sabía mucho de ella!

Por qué estaba en medio de la sabana?, qué buscaba?, qué necesitaba?.

Justo preguntó y preguntó, pero no obtuvo muchas respuestas.

Al menos supo que la princesa Leti se había marchado de su reino (por un tiempo), buscando sus propias respuestas, buscando a su hada madrina -que en algún momento se marchó- y también buscando algo de aventura.

La princesa reía mientras hablaba y a Justo le decía: querido amigo, he encontrado un hada madrina en ti!. Al menos tienes alas como ella y en vez de varita mágica tienes un piquito medio torcido, pero no importa (todos alrededor reían, incluso árboles y estrellas, que mientras más reían mas brillaban!).

Además, me has brindado muchas de las respuestas que he estado buscando… y al ver tus ojos he visto el destino que he de cumplir!. No sé cómo, ni por qué, ni se por dónde empezar, pero creo que a tu lado debo y me simpatiza estar.

Por ahora me gustaría volver a mi reino!

Ven conmigo y no te arrepentirás.

Justo se sintió un poco alagado, un poco intimidado, pero también muy agradado por el ofrecimiento. Aunque en el fondo seguía con la sensación de no saber qué podía hacer él por la princesa.

Ni siquiera sabía que había visto ella en sus ojos (pues ella no quiso decirlo cuando él le preguntó!)

Pensaba también en los días que llevaba fuera de casa y en lo preocupados que debían estar sus padres por él. Al final, después de unos minutos de reflexión, Justo decidió aventurarse y continuar.

Y así, sin más preguntas, ni respuestas, al amanecer, ambos personajes partieron hacia el reino de Caracas.

La partida

Mientras Justo dejaba atrás la sabana iba rememorando cada hecho de su vida desde que había nacido.

Se sentía grande al asumir esta aventura y sin embargo, sentía un poco de miedo.

No sabía bien donde estaba y ahora partía a un reino que conocía aún menos! Todo había sido tan repentino.

Justo estaba más que absorto en sus pensamientos; estaba aplastado por ellos.

Entretanto, el viento húmedo de la mañana revoloteaba y jugaba con las espigas de la sabana. Las caricias y mimos del viento eran una sutil sinfonía, magia celestial, todo armonía…

Todo ese ballet de la naturaleza tenía un propósito. El mensaje del viento y las espigas eran una simple despedida de la naturaleza que lo vio nacer y de la que él formaba parte.

El sinuoso movimiento lucía como un agraciado “adios”, que Justo no pudo ver.

La llegada

Transcurrido un tiempo, Justo y la princesa Leti llegaron al reino.

Ella se había encargado de hablarle de los miles de castillos y fortalezas que existían en él; de los trineos sin caballos, de las luciérnagas gigantes que alumbraban las noches, de los miles de sonidos, de los festines de comida a los que podría acudir.

En fin, Justo comenzaba a familiarizarse con su nuevo hogar y no paraba de maravillarse… ni de intimidarse!.

Tampoco paraba de hacerse preguntas: ¿dónde vivían los árboles y los ríos?, ¿dónde estaban los caballos y los demás animales?, ¿por qué habían tantos castillos como humanos? (¿y por qué estos se parecían tanto?), ¿por qué las luciérnagas gigantes no se movían?, ¿existían otros como él en el reino?.

La princesa solo atinaba a decirle: tendrás las respuestas a su debido momento.

Para Justo esta respuesta no era de su mayor agrado.

Por otra parte, este comenzó a preguntarse si realmente la princesa era una princesa. Se había percatado que existían muchos humanos como ella, que quizá fuesen princesas.

Además, la “princesa” Leti no vivía en un castillo como el que él había imaginado, más bien era muy modesto; pequeño en comparación a otros que había visto.

Tampoco había visto su corona, ni a un rey o reina como padres, ni siquiera un carruaje…y hasta la comida que le proporcionaba ya no le sabía igual!

Así -poco a poco- fueron pasando los días hasta que una noche, en medio de la comida, mientras Justo se hincaba sobre Leti para beber su acostumbrado néctar, la princesa se le acercó y mirándole a los ojos -con voz tenue- le dijo: ha llegado la hora en que debes partir y cumplir con tu destino. Y apartándolo de su mano lo echó a volar!

Justo nunca había sentido la sensación que experimentó en ese momento. Fue como si todas las fuerzas de la naturaleza se hubiesen estrellado sobre su cabeza. Y se volvió centellas y se hizo trueno y relámpago; y se colmó de furia… y su aliento se hizo tormenta y también cal.

“¿Cómo puedes hacerme esto?, replicó Justo completamente fuera de sí.

Para eso me has traído hasta acá?, ¿para abandonarme?, ¿por qué me sacaste de la sabana, de mi hogar?, ¿por qué me mentiste?, continuó diciendo.

Eres lo peor que me ha sucedido en la vida, nunca debí haberte conocido, nunca debí haberte hablado, ni bebido de ti; “nunca debí quererte”…

La princesa lo miraba con una leve sonrisa; quien sabe si compasiva, quien sabe si de tristeza. Lo cierto es que ambos guardaron silencio por unos segundos.

Justo, al darse cuenta de lo cruel de sus palabras, interrumpió la ocasión diciendo: eres una farsa, no eres ninguna princesa! Nunca lo has sido, ni lo serás. No se por qué me trajiste aquí, pero ya tampoco me importa… ya no te necesito! Existen miles de humanos de quienes puedo beber!

Una vez finalizadas sus últimas palabras, quién sabe si por la entonación de éstas, por el estruendo de emociones en sus entrañas, por conjuro de la naturaleza o por un soplo del destino, la “princesa” Leti se deshizo poco a poco (como el tiempo que cae en un reloj de arena); y como polvo de oro llevado por el viento desapareció entre las estrellas…

Justo no supo qué hacer, ni qué decir.

Perdido entre la conmoción y la nada, solo sé que comenzó a llorar y llorar hasta que sus ojos se secaron.

Y perdieron su brillo y mermó su profundidad.

Y así, luego de muchas lunas, el pequeño puri puri -de mirada opaca- aleteó con fuerzas y se perdió en medio de la noche.

El inicio II

Pasaron días, meses, quizá años, desde que Justo y Leti habían dejado de verse.

Justo era un puri puri grande para su especie y ya tenía cierta edad.

Era fuerte y su carácter era recio e indomable, producto de las largas horas de trabajo, del poco contacto que había tenido con otras especies y del tener que sobrevivir para alimentarse (y no al revés!), ya que los humanos eran bastante reacios a dejar que un simple puri puri les extrajera una gota de néctar vital.

Las constantes luchas y peripecias de Justo para robar comida, le habían ganado la admiración de más de un insecto y/o alimaña.

Dicen que algunos zancudos trataban de copiar sus técnicas de vuelo en picada, zambullidas, torsiones y escape al momento de hincar su pico en la piel humana. Ni que decir de las huidas del “palmoteo” humano, como reacción de estos ante los ataques y embestidas de Justo…

Su vida era bastante monótona y predecible, a pesar de los excesos y las emociones que le deparaba la caza diaria, la juerga y la supervivencia alimenticia.

Trabajaba sin cesar, día y noche.

Cuando no estaba en busca de alimento, invadía las madrigueras de termitas tan solo por diversión; luchaba contra piojos, pulgas, zancudos y hasta garrapatas por el control y consumo de la sangre en el reino.

Incluso dicen que cuando era pequeño aprendió a imitar a las abejas y comenzó a recolectar polen, para fabricar su propia miel de consumo -exclusivamente- personal. Al principio no era una tarea fácil, porque cada grano de polen superaba su peso y tamaño.

Sin embargo nunca desfalleció, nunca miró atrás, solo siguió adelante, haciéndose cada día más fuerte, motivado por sus ansias, por sus resentimientos, por su orgullo, por su ira y más profundamente por su temor y su tristeza.

Justo comenzaba a ser una leyenda en el reino!

Unos lo amaban, otros lo odiaban, pero todos lo admiraban y respetaban.

Él mismo se vanagloriaba de sí y de sus logros; en el fondo su vida era una mentira, sostenida solo por su ignorancia.

Estaba vacía de propósito y rebosante de recuerdos, anhelos y esperanzas, que un buen día decidió enterrar bajo sus ojos marchitos.

Justo comenzaba a parecerse a los humanos y también a sus castillos.

El recuerdo de Leti era muy vago y aún poco grato.

En ocasiones despertaba a mitad de la noche, sintiendo un calor en el rostro y en el centro de su pecho e inevitablemente pensaba que se lo debía a ella y no sabía por qué, ni quería saberlo…

Transcurría el tiempo y las ganas de trascender.

Entonces un día, en medio de su ímpetu, sed de expansionismo y deseos de control, Justo tuvo la fantasía de reclutar adeptos y formar un ejército de alimañas, con el fin de controlar completamente el consumo y el acceso a los alimentos en el reino.

Este controlaría en qué zonas de la ciudad se podía consumir y en qué zonas no; cuánto sería el consumo de sangre por criatura, de acuerdo al peso y tamaño del mismo; cuál sería la frecuencia de consumo, en qué horarios podía consumirse, entre otras restricciones.

El paraíso terrenal, sin ley, en el que cada especie obtenía el alimento por doquier y sin restricciones, debía acabar; y él se encargaría de llevarlo a cabo.

Su poder no solo lo llevaría a controlar el reino subterráneo y natural de “los bichos” y alimañas, sino el de los humanos, ya que controlando a los primeros los segundos se verían obligados a tratar con él, antes que tener que sufrir las consecuencias de plagas y enfermedades que Justo podía comandar…

Pobres humanos!, pensaba Justo, con lástima hacia la especie. Pobre Leti!…

Así comenzó con su nueva faena. Reclutando, dedicando horas y horas al entrenamiento de su nuevo ejército. Formando a sus miles y miles de acólitos en técnicas de vuelo y despistaje, técnicas de infiltración e intimidación, elaboración de armas con residuos, etc. Contaba con batallones de aire, mar y tierra, conformado principalmente por “garrapatas tanques”, “sanguijuelas barcos” y “zancudos cazas-bombarderos”, entre otros.

Esta empresa de dominio fue creciendo progresivamente, hasta que comenzó a cobrar forma, organización y vida propia…

Los rumores sobre las actividades e intenciones de Justo se expandieron por todo el reino. Aquellas criaturas que se negaban a aceptar las órdenes de un puri puri, que por demás rompían con sus tradiciones ancestrales de supervivencia y convivencia, se organizaron y decidieron hacerle frente.

Sucedió entonces! La inevitable guerra estalló!.

Alineados y no alineados se enfrentaron a muerte, unos contra otros, por un recurso renovable y para nada en carestía.

El reino se vio invadido de plagas pululeantes, que formaron nubes que ocultaron el cielo por días. El cielo, la tierra y las aguas fueron los protagonistas de la más cruenta batalla que se recuerde en la historia de la naturaleza.

Otras especies ajenas al conflicto se vieron obligados a unirse a la batalla, o perecer en ella. Igualmente, insectos y criaturas fuera del reino -y hasta de otros lugares del planeta- también fueron incorporados a esta.

Venían plagas de langostas del este, de bachacos voladores y avispas del norte, jejenes del sur… y así, de los distintos rincones del mundo, acudían millones y millones de insectos a combatir. Sin embargo, la mayoría de ellos no sabía por qué luchaba, solo sabía que habían sido convocados a “defender su naturaleza”; pero al ver la dimensión del caos se preguntaban “qué naturaleza defendían”, “qué realmente hacían allí”.

No obstante la supervivencia era la consigna y por ende, la batalla entre unas “especies” se convirtió en una batalla de la naturaleza que se libraba en la ciudad y contra la ciudad. Entonces, el reino de los humanos ya no era mas!

Los humanos corrían despavoridos a ocultarse. Muchos pensaron que había llegado el final de los tiempos, que habían comenzado a cumplirse las profecías que habían esperado por siglos.

Ni los armamentos más avanzados, podían hacer frente ante una realidad tan aplastante. Nada podía hacerse sino rezar y esperar!

Aquello que comenzó como una absurda fantasía territorial y de poder por parte de Justo cobró vida por sí misma y ahora lucía indetenible.

El acceso al alimento ahora era escaso y peligroso, porque los humanos habían tomado medidas para protegerse de los ataques. La competencia por el alimento era fuerte y además la existencia de depredadores era aun mayor.

Justo ya no comandaba las acciones de su ejército; de hecho ya nadie sabía de ejércitos, ni de líderes, ni de control. El control de las acciones se había escapado de sus manos.

“Su reino” lucía irreconocible detrás de la ola de terror y caos que reinaba en ese instante. El panorama era desolador.

Para él todos estaban saldando sus cuentas. Los humanos estaban pagando por sus faltas. Leti estaba pagando por sus faltas!. Y…él estaba pagando por sus faltas!

Para él todos habían cometido un crimen y todos tendrían un castigo. Esa era el decreto, el designio y la némesis de los dioses ante la arrogancia y omnipotencia humana!

Justo -apesadumbrado- subió hasta la cumbre de la montaña más alta y se posó sobre los restos de lo que fue un frondoso sauce, a contemplar la ciudad desvanecerse, a contemplar su obra…

Recordaba las miradas de aquellas personas en el momento de su alumbramiento.

Recordaba el desconcierto y la desesperación que sentía en esos momentos y lo comparaba con lo que sentía, mientras veía la desolada ciudad desvanecerse entre sus penurias.

Recordaba el origen de la algarabía y el efecto de sus ojos… sus ojos, aquellos que nunca había visto!

Y entonces, recordó las sabias palabras de sus padres al nacer: “tus ojos pueden ser tu guía, tu bendición o tu perdición, tu maldición. Debes crecer para ver a través de ellos. Ten fe, humildad, y paciencia... a veces es mejor ser un ciego que ve con su corazón, que un vidente que no siente, ni ve!”

Y sintiendo todo el peso de millones y millones de estrellas sobre sí, de millones y millones de miradas, reproches, remordimientos y susurros; de millones y millones de fantasías inconclusas y fanfarrias, de millones de años de equilibrio, armonía, convivencia y tradición entre las especies, el gran puri puri, el rey Justo, ya no pudo más!

Sintió como si hubiesen atravesado mil aguijones por sus ojos, por su pecho y por sus alas. El dolor era incesante y cada vez más agudo.

Por primera vez -en muchos años- sintió miedo, pánico, terror… Y de repente, de lo más profundo de la inclemencia, de lo más mustio y marchito que pudiera existir surgió una gota de vida. Y la gota se hizo arroyo y el arroyo manantial; y el manantial se hizo lago y el lago se hizo un río y el río se hizo un mar…

y Justo -en medio de su diluvio- continuó llorando y no paró!

Y sus ojos se deshacían.

Y sus ojos volvían a nacer!

Y así transcurrieron los días, las semanas, los meses… y aquel reino colmado de castillos que lo vio llegar, aquel reino de los humanos que lo cobijo con indiferencia, aquel reino que lo vio crecer -sin saberlo, ni notarlo- poco a poco se fue cobijando bajo las aguas.

Pasó mucho tiempo antes que Justo se diera cuenta de ello!

Llegó el día en que los restos del sauce que lo albergaban y le servían de soporte habían comenzado a deshacerse y sus pequeños pies habían comenzado a mojarse. El agua bajo sus pies de sentía tibia y calma. Justo paró de llorar!

Sin percatarse aun de lo que había sucedido y sin mayor conciencia del tiempo y del espacio, lentamente comenzó a reincorporarse.

Poco a poco elevó la mirada, solo para asumir con profunda impresión y sorpresa, que no sabía dónde estaba. Nada de lo que había conocido, nada de lo que recordaba estaba ahí, frente a él.

No había reino, no habían humanos, no habían batallas, ni conflictos; tampoco insectos, ni luchas, ni alimento. En su lugar, lo único que había y que lo separaba de un hermoso y cálido girasol que despuntaba en el horizonte ascendiendo a través del cielo, era un extenso y glorioso mar, que le recordaba a su hermosa sabana, que lo rodeaba y que se perdía en el infinito.

Una extraña y profunda paz lo embargaba!

Aquel paisaje teñido de aromas y sonidos, plasmado de colores y formas sutiles y pasivas, sacaba lo mejor de él. Lo transportaba a un mundo en el que el pequeño puri puri aún moraba. Donde la inocencia y la alegría jugueteaban con el viento y sus acordes y donde Justo era solo una criatura más…

En medio de aquel paraíso, en medio de su contemplación, solo -entre el mar y la nada- el pequeño puri puri decidió volver. Volver a su tierra, volver a su gente, volver a su origen y volver a sí mismo. Sus ojos irradiaban vida y ya no eran los de antes…

Pero cómo eran antes?, cómo fueron después?, él nunca los había visto!... Justo siempre deseó ver sus propios ojos y así conocer su propio destino (o al menos eso creía que sucedería)

Resignado a su suerte -pero decidido a volver- simplemente se puso de pie, extendió sus alas y comenzó a aletear y girar con fuerza, hasta suspenderse en el sinuoso aliento de la tarde.

Y fue en aquel instante, quién sabe si por pura casualidad o por regalo de los dioses insectos, que sucedió el milagro. Justo antes de emprender el camino de regreso a casa, frente a él, el pequeño puri puri vio a otro puri puri posado sobre el mar.

Su corazón se llenó de profunda alegría al ver que no estaba solo.

Intentó hablarle a su nuevo amigo, pero este solo se limitaba a repetir cada cosa que Justo decía.

Con cierta expectativa y también desconcierto, Justo se fue acercando a su nuevo compañero, centímetro a centímetro, milímetro a milímetro; y cuando ambos puri puris estaban a punto de chocar sus cabezas Justo sintió algo familiar en su contraparte…

Al verlo detalladamente, al ver las similitudes, las heridas, el porte, las formas y contornos, al ver los trazos y colores, pero -sobretodo- al ver sus ojos, comprendió por primera vez que estaba en presencia de sí mismo!

Y que alegría!

Y que confusión!

En verdad él ya no estaba solo. Sentía que ahora tenía compañía. La compañía de él mismo. Una compañía que le mostraba el reflejo de todas sus virtudes y todos sus defectos y carencias…

Y acaso entonces era la mejor compañía? Un mimo, un arlequín, un bufón poco creativo y original, que se vanagloriaría de imitar a la perfección desde sus ademanes y gesticulaciones hasta sus pensamientos y sentimientos más profundos?

Y dónde quedaría la privacidad?

Y dónde quedarían la verdad y la mentira?

Y acaso una compañía así no estaría cargada de monotonía?

Y así, el reflejo de una tarde cristalina ante el mar le brindó al pequeño puri puri la jocosa y paradójica oportunidad de cumplir sus sueños y su tan anhelado destino: verse a sí mismo.

El encuentro II

Después de varios días de disertación y conclusiones apresuradas sobre sí mismo, que luego tenía que volver a reformular, cada vez que descubría justificaciones y exculpaciones sobre sus acciones y conductas pasadas, decidió mirar fijamente a sus ojos, intentando descubrir de una vez por todas cuál era su destino.

Lo intentó una y otra vez, pero nada sucedió.

Llegó a pensar que quizás con el paso del tiempo y las circunstancias había perdido ese don. Pensaba que quizás todo había sido un mal sueño o un malentendido o por último, una fantasía alimentada por unos fanáticos que veían cosas donde no existían o que veían solo lo que querían ver.

Sea como fuese, el pequeño Justo se sentó en los restos del sauce que aun sobresalían ligeramente por encima del mar y descansó.

Los tonos y fragancias de aquella tarde -en medio del mar- eran dignos de apreciar con todos los sentidos abiertos y rememoraban en Justo los momentos más gratos de su vida.

Ahora comenzaba a comprender su realidad y su presencia en el orden de la naturaleza.

Pensaba también en aquellos gratos momentos en la sabana.

Pensaba en aquellos que de alguna manera intentaron aportarle algo a su vida y que por su arrogancia e ignorancia no había podido ver en su momento.

Pensaba en la comprensión, el amor y las sabias palabras de sus padres, en la humildad y el pragmatismo del sapito de montaña y en la candidez, la paciencia, la entrega y el amor de la princesa Leti.

Inevitablemente pensaba en aquel instante en que la princesa se disolvió en medio de la noche y en medio de tanto amor, odio, miedo y tristeza por parte de él.

Ahora que creía haber cumplido su destino y después de tantas lunas empezaba a comprender las acciones de ella.

Y sin embargo, habían tantas preguntas que hacer: dónde estaban todos?, dónde estaba ella?, qué había sucedido?, realmente había cumplido con su destino?

Su anhelo por respuestas era solo superado por su anhelo de estar frente a ella nuevamente y así al menos poderle expresar su gratitud, su admiración y su pesar por sus acciones pasadas.

Mientras Justo contemplaba el paisaje y se adentraba en sus pensamientos, en la distancia, una figura agraciada se acercaba hacia él, zigzagueando, ondulándose sobre sí, ascendiendo y descendiendo sobre el ocaso.

Sin percatarse de ello, se posó a su lado y con sus enormes alas multicolores lo cubrió en un profundo abrazo.

Justo reaccionó instintivamente y trató de librarse, luchando con todas sus fuerzas al no saber qué sucedía. Podía tratarse de un depredador!.

Llevaba días sin ver señales de vida y de repente se hallaba atrapado por quien sabe qué cosa, con la única intención -perfectamente razonable- de necesidad alimenticia.

El pequeño puri puri luchó y luchó y no pudo zafarse de aquel manto de gracia que se había posado sobre él y que éste percibía como una potencial amenaza.

Las alas que lo rodeaban eran realmente hermosas. Eran tan grandes que opacaban la luz del girasol y sus colores eran un arcoiris impreso.

Poco a poco Justo se fue rindiendo y comenzó a abandonarse a su suerte, al ver que sus esfuerzos resultaban infructuosos, pues mientras más luchaba, más fuerte se hacía el abrazo sobre él.

Justo comenzó a percibir un aroma que le resultaba familiar.

Y el abrazo constrictor ya no parecía una amenaza predadora, sino un sincero y amoroso abrazo fraternal.

Y su miedo comenzó a transformarse en expectativa y emoción; y su convicción de estar absolutamente solo consigo mismo se desvanecía en la presencia de este otro ser…

Que maravilloso ser! Que fragante, brillante y amoroso ser…

Quién eres?, preguntó Justo.

Aún no me reconoces?, respondió la hermosa mariposa, liberando a Justo del manto floreado que lo rodeaba.

Princesa!, respondió Justo… y ambos se fundieron en un solo abrazo, como el sol y la luna en un eclipse.

Pasaron los días y volvieron aquellas plácidas tertulias entre una hermosa princesa -de un reino que ahora no existía- y un pequeño puri puri que ahora más que nunca buscaba respuestas.

Quería saber qué había sucedido con el reino de los humanos, pues se sentía responsable de su completa desaparición.

La princesa le relató todo lo que había ocurrido.

Le habló de cómo había estado presente en cada momento de la vida de Justo, a pesar de su aparente partida aquella noche.

Le habló de cómo las aguas dispersaron la guerra y las plagas y recuperaron el equilibrio y la armonía del reino (un reino que a pesar de estar bajo las aguas seguía lleno de vida).

Le habló entonces de la capacidad de los hombres de adaptarse a los cambios y de la transformación de los humanos en seres del mar; y entonces, el otrora reino de la ciudad, ahora era un reino submarino, en donde las distintas especies convivían de manera cercana con los “antes” humanos, ahora llamados sirenas y sirenos.

Le habló de sus ojos, del poder de la visión, de la emoción y de la imagen del destino, que se hallaba en el corazón antes que en otro sitio.

Le habló de los dones heredados, de aquellos perdidos y de aquellos encontrados.

Le habló del poder del amor, de la entrega, de la fe y del perdón.

Y así después de días y días de preguntas, respuestas y preguntas sin respuestas, Justo comprendió que su destino comenzaba a hacerse más claro, a dibujarse frente a él.

Al verse a los ojos no veía imágenes, ni hechos apocalípticos, sino solo a un puri puri que aprendió a recorrer un camino y que tenía ganas de vivir…

Paradójicamente sus ojos le decían mucho y le decían nada…

Así, el pequeño Justo por fin comprendió y descubrió cuál era su destino: descubrir quién era!

En medio de su alegría y de su encuentro sabía que para ello debía seguir recorriendo caminos.

Y sin pensarlo más se dirigió a la princesa diciendo:

Ahora se desde el fondo de mi corazón que siempre has sido una princesa, porque se que tienes un reino.

Se que ese reino está dentro de ti y no afuera.

Se que no depende de los castillos que tengas o no, ni de las riquezas, ni de las pobrezas.

Se que depende de lo que sientas, de lo que pienses y de lo que hagas; del cielo y de las estrellas.

Por eso sé ahora, gracias a ti, que también soy un príncipe. Que también tengo un reino al cual me gustaría volver…

Quiero que vengas conmigo. Se que no te arrepentirás!

La princesa Leti accedió plácidamente; y así ambos personajes levantaron el vuelo al amanecer y emprendieron el viaje de retorno hacia el reino de la sabana.

Mientras Justo dejaba atrás el antiguo reino de Caracas iba rememorando cada hecho de su vida desde que había llegado ahí.

No dejaba de pensar en los momentos vividos, las glorias pasadas, las adulaciones de fanáticos y detractores, las emociones y riesgos del quehacer diario.

Extrañamente, cada vez que pensaba en eso sentía el paso del tiempo y una sensación de eternidad de pesadumbre lo invadía.

Cada una de sus heridas se abría y comenzaba a doler, como si quisieran entablar una charla urgente con Justo y pedirle que las atendiera. Como si quisieran hacerle ver que ellas estaban ahí por él y sólo por él se irían de ahí.

Todo va a pasar, todo va a estar bien!, susurraba la princesa Leti al absorto príncipe, que en su cabecita pensaba “cómo podría saber ella en qué pienso?”…

Por su parte, la princesa añadía: “Pronto no dolerá más. Nuestros destinos se cruzaron, en el camino transcurrimos, nos reencontramos y pronto tendremos nuestro desenlace. Nuestra historia tuvo un principio y tendrá un fin, porque esto también pasará”.

Las palabras de la princesa denotaban la misma serenidad y sabiduría de siempre, pero Justo comenzaba tener la sensación de “un final cercano” y de “una nueva separación” que le angustiaba.

A pesar de eso, no hizo comentario alguno. Solo escuchó, suspiró, sonrió y guardó silencio, quizá para no dejar evidencia de lo que realmente estaba sucediendo dentro de él. Aún ciertos vestigios de “Justo el Grande” seguían ocultos en algún rincón.

Pasaron días y noches hasta que llegaron al reino de la sabana. Todo lucía igual, pero a la vez distinto!

El viento húmedo de la sabana se hizo presente para darles la bienvenida a sus hijos predilectos y refrescar con su suave olor a flores silvestres.

Comenzó a revolotear con las espigas de la sabana y entonces todo comenzó a hacerse tan familiar. Aquel movimiento, aquella armonía, aquella frescura, aquellas caricias de la naturaleza eran más que un vaivén sin sentido…

Todo ese ballet de la naturaleza tenía un propósito. El mensaje del viento y las espigas eran una simple bienvenida de la naturaleza que lo vio nacer y de la que él formaba parte.

El sinuoso movimiento lucía como un agraciado y colorido “Hola”, que la naturaleza le regaló, que -a buena hora- Justo presenció y que jamás olvidaría.

Todo era tan hermoso y tenía tanto sentido!

La partida II

Comenzaron a hacerse presentes los insectos, alimañas y animales de la sabana, al saberse la noticia de la llegada del “pequeño” puri puri. Sin quererlo, Justo se había convertido en una leyenda.

Nadie había hecho lo que él, nadie había vivido la experiencia de salir de su tierra y volver y más aún con vida.

Todos se habían convocado en el antiguo hogar de la familia puri puri.

De pronto, la mariquita y el gorgojo hicieron el anunció a toda voz, en la medida que se acercaban en el horizonte dos criaturas resplandecientes: ahí viene Justo y viene bien acompañado por una bella mariposa!

Los presentes reían y aplaudían. Todo era jolgorio. Una absoluta algarabía.

Los cuerpos de Justo y Leti aún brillaban, a causa del polvo de estrellas y de luciérnagas que acumularon en el largo camino de vuelta a casa.

Al llegar, ambos se posaron sobre el pastizal donde moraba la serpiente emplumada.

Todos los presentes se acercaron para darles la bienvenida. Los padres de Justo volaron a su encuentro. Estaban tan viejitos! Sin embargo, tenían la energía suficiente para revolotear.

Todos se abrazaban, bailaban y hasta los insectos recién nacidos hacían colas para tomarse fotos y hacerse de un autógrafo de su nuevo héroe.

El príncipe Justo estaba feliz. La princesa Leti también lo estaba…

Fue en ese instante, de entre los invitados, que surgió uno muy particular, el sapito de montaña, quien acercándose a Justo lo estrechó con un fuerte abrazo y le dijo: muchas gracias por venir y estar aquí. Muchas gracias por volver.

Hoy me has hecho muy feliz pues nunca pensé que este momento llegaría… hoy se ha cumplido mi destino!

Justo, entre alegre y desconcertado no entendía a qué se refería su amigo el sapito. No sabía qué había hecho de excepcional, ni qué tenía que ver su destino con el del sapito…

A qué te refieres?, preguntó Justo

Nunca había visto tanta belleza y resplandor juntos en mi vida!, contestó el sapito.

Justo no comprendía sus palabras.

Y fue así como lentamente, dando pequeños saltos, el sapito se fue alejando de su presencia y se fue acercando a su bella mariposa, la princesa Leti.

La princesa Leti brillaba de una forma inusitada. Su intenso resplandor comenzaba a opacar el brillo del eterno girasol.

Sus ojos eran dulces y su mirada denotaba la paz que supone llegar a la meta con un corazón limpio y puro.

Sus colores centelleaban y hacían resaltar todos los colores a su alrededor. La naturaleza parecía sentirse agradecida y los presentes no hacían más que atender al regalo que los dioses insectos les enviaban en forma de luces y matices hipnotizantes.

La princesa Leti -en un ademán- se volvió hacia Justo y con una mirada que denotaba su partida le dijo: gracias por cruzarte en mi camino. Te estaré eternamente agradecida por todo lo que vivimos juntos. Gracias a ti hoy se ha cumplido mi destino! Recuerda que el camino es largo, así que cuida tus heridas, sánalas y vuelve a comenzar!

Justo solo la admiraba! No sabía qué decir. Aún no comprendía qué había hecho… le era imposible pensar, solo podía sentir y admirar. Era tan hermosa y agraciada! Jamás en su vida había estado en presencia de algo igual.

En ese momento, una luz tenue bajaba del cielo y se posaba sobre ella incrementando su inmenso fulgor!

La princesa Leti, volviéndose hacia el sapito de montaña, se acercó lentamente, lo abrazó y -en medio de la sabana- una explosión de luz y vida llenó por completo los rincones de todo el planeta…

Al despertar, todos los presentes en la fiesta se miraban unos a otros. Aún incrédulos de lo que habían visto y presenciado, se preguntaban entre ellos si acaso habían soñado lo mismo o todo había sido un truco por parte de los organizadores de la fiesta de bienvenida.

Poco a poco Justo se levantaba de entre los invitados, como uno más de ellos, tratando de ver qué había sucedido; tratando de buscar respuestas, buscando a la princesa y a su amigo el sapito.

Cuál sería su sorpresa?

Aquella hermosa humana, que alguna vez fue polvo de oro y estrellas, luego una espléndida y majestuosa mariposa y hasta un concierto de luces estelares, ahora se había convertido en un precioso sapito de montaña.

Y así, su antiguo amigo, el sapito de montaña y su eterna compañía, la princesa Leti (ahora “sapita”), se fueron juntos saltando y poco a poco se perdieron en la inmensidad de la sabana. Aquella sabana que rememoraba en él la calma y la inmensidad del mar que lo vio nacer por segunda vez.

La llegada II

Dicen los versados en historia animal y también los académicos de la sábana (el zamuro, la araña saltarina y el burrito sabanero) que a partir de aquel instante la población de sapitos de montaña se incrementó exponencialmente.

Sapito y sapita eran ahora una hermosa pareja que por cuenta propia y a punta de pasión, paciencia y amor puro, se habían propuesto expandir su legado, llenando de vida la sabana con su descendencia.

Tarea nada fácil, pero que generaba sus frutos en favor del equilibrio ambiental.

Por su parte, Justo se limitaba a recoger sus propias impresiones en hojas de palma…

Se había vuelto un puri puri serio, con ciertos aires de grandeza y snobismo, propio de aquellos escritores que la vida moldea a punta de oportunidades y kilómetros de vida recorridos, pero que suelen ver más hacia sus ombligos que hacia arriba.

El pequeño puri puri tenía muchas historias que contar. Para ello invertía buena parte del día en recordar cada detalle, cada escena, cada evento de su vida; con lo cual terminaba siempre añorando los momentos vividos…

Más difícil aún resultaba recordar y recoger sus propios sentimientos y sensaciones pretéritas, para plasmarlas con cierta coherencia y estilo rimbombante, que tanto agradaba a los críticos, admiradores y seguidores de sus obras. Sin embargo, el exceso de estilo mataba sus verdaderos sentimientos y ocultaba con grandilocuencia sus más profundos motivos.

Justo en el fondo buscaba escapar de la mirada ajena a través de la superficialidad de sus obras.

Se había vuelto una figura pública, con una vida pública, sobre la cual cada ser de la sabana se consideraba con derecho a cuestionar, criticar u opinar libremente (en ocasiones sin la mayor sensibilidad o sutileza).

Cada instante, cada palabra, cada vivencia pasada representaban para él su tesoro (aquel diamante que solo un experto sabe apreciar detrás de una piedra aparente!), por lo cual había decidido no exponerlos “fielmente “ante los demás; y en su lugar creaba divertidas situaciones y escenas de acción y aventuras que atrapaban al lector desde el primer capítulo.

El primer tomo de “Las Aventuras de Justo” había sido el libro más leído de la temporada anterior, al punto que las hojas de palma se agotaron y hubo que rezar mucho a los dioses insectos, para que lloviera e hicieran crecer la vital materia prima y así imprimir nuevas ediciones.

Poco a poco -sin quererlo- Justo había comenzado a crearse su propia trampa. Buscaba hacer feliz a los demás, dándoles lo que querían y atesorando para sí sus propios motivos de felicidad (por demás, basados en un pasado que ya no estaba).

Comenzaba a sentir la presión y el vacío de la popularidad.

Extrañaba a la princesa más que a nada… y nadie en el mundo lo sabía!

Acostumbraba salir a pasear por la sabana -cada mañana- y se deleitaba percibiendo los distintos aromas que exhalaban orquídeas, bromelias, bonetias, chaparros y líquenes, entre otras tantas esculturas naturales. Aquel festín de fragancias, colores, sabores y texturas era lo que más se aproximaba al recuerdo que de ella tenía y por ende, era el mayor y mejor estímulo para recordar cada palabra y cada enseñanza proferida por su cándida voz…

Entre ellas, no dejaba de pensar en las últimas palabras que la princesa le había obsequiado momentos antes de su partida: cuida tus heridas, sánalas y vuelve a comenzar… poca atención le había prestado a estas!

Un día cualquiera, en medio de su habitual paseo matutino, Justo se percató en la distancia, que de lo más alto del cielo descendía un rayo de luz tenue, perfecto, que apenas rozaba la superficie de la tierra. Este lucía agonizante, como el último suspiro de una vela a punto de dormir.

Aquel rayo de luz no le era ajeno!

Llegó a la tierra en medio de la conmoción, aquel día en que su eterna compañera, su mariposa, cumplió su destino y decidió partir saltando de felicidad.

El rayo aún seguía marcando el punto exacto en el que la princesa había sufrido su última metamorfosis conocida.

Era muy extraño! Con qué fin había llegado?, Por qué seguía ahí?

Justo comenzaba a especular si acaso se trataba de algún portal abierto a otros mundos, o un camino hacia los dioses de las nubes, o uno hacia los dioses insectos, o simplemente un señalamiento, un recordatorio perenne por parte de la naturaleza de todo su poder; de lo sucedido aquel día.

Lentamente se fue acercando hacia él, cada vez más, hasta que llegó a la zona que demarcaba el haz de luz sobre la tierra. El pequeño puri puri, aquel curioso espíritu aventurero con ganas de conocer el mundo, nuevamente se hacía presente…

Poco a poco dejó que aquella lánguida luz se posase sobre él y calentase su cuerpo.

Sentía una profunda gratitud!

Sentía una profunda paz!

…pero a la vez tenía tantas preguntas!...

Y la única respuesta que rondaba su cabeza, le susurraba al oído: vuelve a comenzar!

Y fue así como el príncipe Justo -armándose de valor- decidió recurrir a los dioses con humildad.

Suponiendo que estos se hallaban al otro lado del espectro de luz, comenzó a aletear y aletear, con más y más fuerza, elevándose hacia el cielo (guiándose por su instinto y por la vía iluminada), con la firme determinación de llegar a su encuentro con ellos.

Súbitamente, había decidido dejarlo todo atrás!

Había comenzado a ver con su corazón!

Y subió y subió y subió!

Y entonces comenzó a oír voces a lo lejos que decían: parece que ya está por llegar!, tengan todo listo para el recibimiento!, no te rindas hijo!, sigue así!

La luz cada vez más intensa y las voces cada vez más cercanas infundaban en Justo una gran motivación. Después de todo no se había equivocado. Los dioses estaban ahí, lo observaban con detalle, lo animaban a seguir y lo estaban esperando…

Esta vez sí cumpliría con su destino. Se conocería a sí mismo. Volvería a comenzar!

Y sucedió: el pequeño puri puri de tanto volar, al final del camino, estrelló su cabeza y abrió el portal…

El inicio III

Todos estaban a la expectativa!

Mamá y Papá Puri Puri habían preparado todo para la ocasión.

Los invitados eran muchos y sin embargo, había comida para todos.

La llegada del primogénito de los Puri Puri había causado sensación en la sabana. Solo se hablaba de los posibles nombres que podría tener, las posibles ocupaciones futuras, las posibles pretendientes…

Lentamente, mientras la gente esperaba ansiosa el desenlace final del alumbramiento, el pequeño puri puri rompía el cascarón y asomaba su cabecita a través del huevo.

Su mirada recorría la ciénaga de lado a lado, observando el rostro de cada uno de los “ángeles” que se hallaban presentes.

Desconcertado, se preguntaba dónde estaba.

Acaso eso era el cielo?

Acaso todo había sido un sueño?

De entre los presentes, el sapito de montaña saltó de alegría celebrando la llegada y acercándose a los orgullosos padres les dijo: este niño tiene los ojos igualitos a la madre, pero -indiscutiblemente- las alitas son del padre!

Por su parte, a escasos metros de ahí, el viento agradecido jugueteaba y danzaba entre las espigas de la sabana.

ORLANDO MELVILLE(ZONA)BONFIM,RR, BRASIL

ESSE PESCADO E MUITO GATO!!!, AQUI NO RIO ITACUTU FRONTEIRA COM A GUYANA.

"GATO"= LINDO, BONITO .

AQUI EN BRASIL.

ORLANDO ES UN JOVEN PROFESOR Y SECRETARIO DE DEPORTE EN UN PROGRAMA DE LA PREFACTURA = AJUNTAMIENTO, Y ENSENA A LOS JOVENES DIVERSOS DEPORTES COMO EL PING-PONG.

Y LE GUSTA MUCHO PESCAR ,EN SUS RATOS LIBRES, ENTRE OTRAS COSAS...

ALGUNOS PECES QUE VIVEN AQUI SON: TUCUNARE, PIRANA, MANDI,BRANQUINA,BOTO,LONTRA,PEIXE BOI ,CARANQUEIJO = CANGREJO,ETC

VIVE EN BONFIM JUNTO CON UNOS 3000 HABITANTES MAS, UN PEQUENO PUEBLO DONDE LA VIDA ES RELAJADA.

EN MARZO SE REALIZA LA FIESTAS DEL BUEY , Y RODEIO, DONDE LOS PARTICIPANTES TIENEN QUE MONTAR A CABALLO Y LAS VACAS Y SE HACEN CONCURSOS - COMPETENCIAS.Y ES EL MOMENTO DE MAS AGITACION DEL PUEBLO.

junior_zona23@hotmail.com

El email de Orlando por si lo quereis saludar.
















LAS FOTOS... QUE HE COLOCADO AHORA SON DE DIFERENTES MOMENTOS DE MI VIDA Y DEL VIAJE

ESPERO QUE OS GUSTEN , SON MOMENTOS , INSTANTES, PERSONAS, PERSONAGES, VIDAS, SENTIMIENTOS, Y SITUACIONES Y A VECES MUNDOS MUY DIFERENTES...

EL JOVEN TRABAJANDO CON LAS PAPAS, LA MUJER INDIGENA QUE VIVE EN MEDIO DE LA SELVA AL LADO DE UN BELLO RIO Y QUE TIENE QUE CAMINAR 3/ 4 H. HASTA LLEGARA SU CASA , SU FAMILIA ESTA HABITUADA A LA CAZA , PESCA,A CULTIVAR YUCA Y OTROS... SU PADRE UN SENOR DE CASI 100 ANOS QUE NO HABLABA ESPANOL SOLO SU IDIOMA PROPIO Y TENIA COMO MASCOTA UN PEQUENO MONO , BIEN GUERRERO CON GANAS DE MORDER , QUE TENIA QUE AMARRAR COMO SI FUERA UN PERRO.

SUS CASAS SON DE MADERA , CON TECHOS DE HOJAS DE PALMERA, SIN PUERTRAS ,NI VENTANAS... DONDE UNA ESCALERA HECHA ABRIENDO UNOS HUECOS EN UN TRONCO ERAN SU ENTRADA Y SALIDA,DONDE TIENEN OTRO MONO, ESTE AULLADOR MAS GRANDE EN TAMANO Y EN "MALANDRO" TAMBIEN.

Y DE LA VIDA EN LA CIUDAD DE CARACAS, BOGOTA, ETC...

LAS FOTOS HABLAN POR SI SOLAS MUCHAS VECES!!!
















CARTA QUE ESCRIBI A HECTOR VILLAVICENCIO,VENEZOLANO, AUTOR DE UN CUENTO...

EIO ,QUE BUENO SABER DE TI ............!!

COMO ESTAIS TODOS POR LA VENEZUELA, CARACAS?
ESPERO KE MUY BIEN,,,,,,,,,,,,

MIRA ME SORPRENDI AL VER EL EMAIL, PENSE... DE QUIEN SERA?
HECTOR... VAMOS A VER... ?

Y LEI SOBRE EL CUENTO, QUE BUENO TE FELICITO!!!!!!!!!!!!!!!

DE VERDAD,UN CUENTO...

SOY UN POCO MALOS PARA LOS NOMBRES, PERO A LA HORA DE ENTRAR EN LOS DETALLES DE RECODRAR MOMENTOS VIVIDOS CON PERSONAS....
SUELO HACERLO...
SI SE ME DA MEJOR...
Y SI PARA MI SUBIR AL RORAIMA Y HABERLO SUBIDO CON EL GRUPO DE USTEDES... ESTUVO BUENO PORQUE MUCHA VARIEDAD, PERO BUEN AMBIENTE E AYUDANDO UNOS A OTROS EN LO POSIBLE...
EL CAMINO NO FUE FACIL Y CON PESO ENCIMA MENOS...(EN LAS COSTAS COMO DICEN AQUI EN BRASIL).

AHORA CAMBIE DE PAIS , ESTOY EN BONFIM, FRONTERA CON GUAYANA INGLESA CON UN CIRCO PEQUENO Y FAMILIAR , DESDE FINAL DE ENERO, AL FINAL NO LLEGUE AL FORO MUNDIAL SOCIAL DE BELEM, AL LLEGAR A PACARAIMA, LA FRONTERA , ES EL PRIMER PUEBLO DE BRASIL LLEGANDO DESDE VENEZUELA O EL ULTIMO SALIENDO DE BRASIL...


FRONTERAS QUIEN LAS CREARIA NO?
DIVIDIR Y DIVIDIR, PARA COMERCIAR Y COMERCIAR , CON PRODUCTOS, DINERO, MANO DE OBRA, IDIOMAS, COSTUMBRES , ETC...

LAS PERSONAS SOMOS PERSONAS EN EL LUGAR DEL MUNDO DONDE ESTEMOS, YA SEAS NEGRO, AMARILLO, BLANCO, MARRON, SOMOS LOS MISMOS ALREDEDOR DEL MUNDO/ PLANETA TIERRA.

ESTAMOS PERDIENDO EN LA SOCIEDAD CONSUMISTA - CAPITALISTA, LOS VALORES COMO EL COMPANERISMO, ,EL RESPETO, EL COMPARTIR... COSAS SIMPLES COMO SONREIR, SALUDAR ESTAN SIENDO SUSTIUIDAS POR UN INDIVIALISMO, UNA CARA SERIA, UNA PALABROTA, O SIMPLEMENTE SIENDO IGNORADO POR MUCHOS COMO SI SOO FUERAS UN FANTASMA ...
Y SOLO TE DIRIGE LA PALABRA SI ESTA INTERESADO EN TI...

QUE HAY DE MALO EN DAR UN BUEN DIA!

BUENO HECTOR MUCHAS GRACIAS POR TENERME EN CUENTA PARA EL CUENTO ,E IGUALMENTE FUE UN GUSTO EN HABEROS CONOCIDO A TODOS VOSOTROS/AS.

EL RARAIMA ES UNA MONTANA MUY ESPECIAL , LA SABANA MAS O MENOS PLANA CON LOS TEPUYS ALZANDOSE DISTANTES A LA MIRADA Y LEJOS PARA LOS PIES... Y CON 20 KG EN LA ESPALDA PARA ALGUNOS,MENOS PARA OTROS EL SUBIR Y BAJAR LA MONTANA ES SIEMPRE UNA SENSACION QUE A MI ME AGRADA MUCHO...
Y EL ESTAR EN LA NATURALEZA ES SIEMPRE UN PLACER Y UN PRIVILEGIO, SE PUEDE CONSIDERAR TAMBIEN AHORA ,EN ESTOS TIEMPOS EN QUE CADA VEZ EN MUCHOS LUGARES HAY MAS ASFALTO Y CEMENTO Y MENOS TIERRA Y VERDE, LOS COLORES ESTAN CAMBIANDO Y CADA VEZ MAS LA GENTE QUE VIVIE EN LA CIUDAD PUEDE NO CONVIVE CON LA VACA . EL RIO DE AGUA LIMPIA DONDE UNO PUEDE TOMAR EL AGUA PURA, NACIENDO POR ENCIMA DE UN VALLE DE CRITALES DE CUARZO...

QUE MEMORIAS, NO!!! LO BUENO ES QUE LO EXPERIMENTAMOS Y NO FUE OTRO QUE POR MUCHO QUE TE EXPLIQUE NO ESTUVO ALLI.

LA FORMACION DE LAS ROCAS OSCURAS DE L A CIMA DEL MONTE RORAIMA 2.900M , TE PUEDE TRASLADAR A UN MUNDO DE TINIEBLA CON NIEBLA, FRIO, EL CANTO DEL VIENTO ABRIENDOSE CAMINO ENTRE LAS ROCAS, EL SAPO, EL INDIO, EL COCHE , LA CUEVA DE CUARZO, EL YACUSI DE AGUAS VERDE- AZUL...., LA LLUVIA SUAVE , LA LLUVIA FUERTE QUE MOJO MI CARPA ENTERA.

CADA UNO TUVO SU PROPIA EXPERIENCIA PERO TAMBIEN FUE LA DE UN CONJUNTO - GRUPO , QUE A SU VEZ LA HIZO MAS BONITA E INTERESANTE....

RECUERDAS CUANDO POR LA MANANA TEMPRANO EL BALCON DEL ABISMO DE 500-600M , ESTAVA TODO TAPADO POR NUBES ESPESAS Y DE PRONTO EL CIELO SE EMPEZO A DESPEJAR , DANDONOS A OFRECER UN FABULOSO PAISAGE DIGNO DE FANTASIA , UNA FANTASIA MAS REAL, POCO A POCO LA SUAVE LLUVIA Y LA FUERZA DEL SOL, CREO PRIMERO UN ARCOIRIS, SEGUIDO POR DOS AL MISMO TIEMPO JUNTO COPN LA SABANA VERDE Y LEJANA A LA VISTA MASA A SOLO UN PASO SI USTED DECIDIA BAJAR POR LA VIA RAPIDA, SO9LO UN PEQUENO SALTO Y YA PODIA ESTAR VOLANDO , LAS CASCADAS DEL MONTE HERMANO, NACIMENTOS DE RIOS CRISTALINOS...
CUANDO DE PRONTO... OTRO NUEVO ARCOIRIS , ESTA VEZ CIRCULAR NOS HACIA ABRIR Y ABRIR CADA VEZ MAS LOS OJOS Y LOS SENTIDOS, ...

LA BRISA MANANERA FRESCACOO Y SUAVE, EL COLOR DEL VERDE , MEZCLADO CON EL AZUL DEL CIELO Y DEL AGUA , Y LOS MULTIPLES COLORES DEL ARCOIRIS, TENIAMOS 3 AL MISMO TIEMPO, NO ES BROMA, EL EXPECTACULO DE LOS 3 ARCOIRI NO DURO MUCHO QUIZAS 1- 2 MINUTOS PERO DEJO EN MI Y EN OTROS UNA HUELLA MUY AGRADABLE Y PROFUNDA.

ESA FUE LA MANANA QUE NOS TOCABA BAJAR Y ASI LO HICIMOS , FUE DURO , USTEDES LO SABEN LOS QUE LO VIVIERON, CAMINAR DE 2.900M A 600 M, DE ALTURA FUE UN CAMINO LARGO Y DURO, DONDE MAS DE UNO MACHUCO SUS PIES... Y MAS LLEGAMOS DE NOCHE TODOS MOJADOS Y SIN FUERZAS...AGOTADOS , AL MENOS ASI LLEGUE YO, SUERTE QUE UN AMIGO ( EL GUIA ) ME AYUDO CON GRAN PARTE DE LA CARGA AL LLEGAR AL RIO GRANDE, OLVIDE EL NOMBRE.


OS DESEO LO MEJOR Y VOY A LEER EL CUENTO.
CON MUCHO GUSTO!

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Saturday, May 23, 2009

LA FAMILIA DEL CIRCO LEO MALABARISTA...

ESTE ES UN PEQ. CIRCO DE TRADICION FAMILIAR DONDE LOS NIETOS SE JUNTAN CON LOS ABUELOS , PADRES E HIJOS.

LEO, BATATINA, PIPOQUINA,PIMPOYO,PIRILAMPO,MICHAEL JACKSON,EL MUDO,ZEUS,PACURAO,CARMELISA ( MADRE E HIJA) Y OTROS MUHOS QUE VIENEN Y VAN POR LOS CAMINOS DE LA VIDA COMO YO, JUSTO FELIX...

SI EL CIRCO ES UN ARTE MILENARIA DONDE A TRAVES DE LA RISA Y LOS NUMEROS DE MALABARES, ACROBACIAS, PAYASADAS, ETC ETC ...

UNO SE TRASLADA AL FABULOSO MUNDO DE LA FANTASIA ,LA MAGIA E LA ILUSION DE ESE ESPIRITU INOCENTE E INFANTIL QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO.

EL APLAUSO ES EL AGRADECIMIENTO POR EL ESFUERZO REALIZADO , PERO COMO SIEMPRE A VECES EL PUBLICO O LA GENTE VALORIZA ESTE TIPO DE ARTE U OTROS...

DESPUES DE ANOS DE TRABAJO Y ESFUERZO , LEO CONSIGUIO QUE EL GOBIERNO LE DONARAN UNA CARPA DE CIRCO PARA PODER LLEVAR A LOS PUEBLOS Y BARRIOS UN ESPECTACULO DE PAYASOS DE CARNE Y HUESO, Y ASI PODER ALEGRAR A GRANDES Y PEQUENOS.

HACE +- 10 ANOS QUE EN BRASIL SACARON UNA LEY DONDE SE PROHIBE EL TRABAJO DE ANIMALES EN EL CIRCO ASI QUE AHORA LOS UNICOS ANIMALES SOMOS NOSOTROS LOS HUMANOS Y ALGUNAS ARANAS Y LAGARTIJAS QUE SE ESCONDEN TRAS LAS TABLONES.

MUCHAS FELICIDADES Y MUCHOS EXITPOS EN TU CAMINO...!!!

VIDEO DE UNA JOVEN QUE SILENCIO A LA ONU ,DICIENDO LA VERDAD.

Sin palabras, digno de escucharlo hasta el final. Saludos.
Hoy en el 2009, nos hacen falta voces como las de está niña, que hagan callar, reaccionar y tomar soluciones...

LA NIÑA QUE SILENCIO LA ONU POR 5 MINUTOS. en 1992 !!

ESTO NO PODRÁS VERLO NI ESCUCHARLO EN LA TV, LA RADIO NI LA PRENSA YPOSIBLEMENTE NADIE TE HAGA REFERENCIA A ELLO.PUES BIEN, PINCHA ESTE LINK Y TENDRÁS OPORTUNIDAD DE LOGRARLO.

http://mx.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro&feature=related

VIVIR? COMO LO CONSIDERAS?

VIVIR....

QUE GRAN PALABRA , NO?

TODO EL MUNDO VIVE, COME , DUERME, RESPIRA, SUENA, SE DESPIERTA...

PERO CON QUE GANAS ? CON QUE INTERES ? CON QUE INICIATIVA?

HAY DIAS DE TODAS CLASES Y SITUACIONES DE TODO TIPO.UN DIA SE ESTA MAS ALEGRE , OTRO MENOS, OTRO MAS NERVIOSO , MAS MOVIDO, OTROS MAS RELAJADO.

EL "VIVIR" O ESTAR VIVO SE PUEDE CONSIDERAR COMO : HACER QUE CADA INSTANDTE DE TU VIDA SEA ESPECIAL Y AUTENTICO...

FACIL DE DECIR , PERO A LA PRACTICA NO LO ES TANTO.
BONITAS PALABRAS... , DESPERTARTE CONTENTO SABIENOD QUE TE ESPERAS 8 / 10 H DE TRABAJO, QUE TIENES QUE PREPARARTE EL DESAYUNO, EL CAFE, LA DUCHA, EL TRAYECTO , EL TRAFICO, EL FRIO , EL CALOR... UFFF ...
QUE PEREZA NO... DIRIAN ALGUNOS...

LA VIDA QUE MISTERIO NO?
PORQUE ESTAREMOS AQUI , EN ESTE PLANETA, CUAL ES NUESTRA MISION, NUESTRO DESAFIO:
-ESTUDIAR MUCHO.
-TRABAJAR MAS.
-GANAR TODO EL DINERO QUE PUEDAS PARA ASI COMPRARTE MAS CARROS Y MAS CASAS E IR DE VACACIONES AL CARIBE.
-CASARTE , TENER FAMILIA, Y UNA BUENA POSICON SOCIAL.
- VAGAR POR EL MUNDO EN BUSCA DE APRENDER NUEVAS CULTURAS, PENSAMIENTOS, FORMAS DE VIVIR.

OTROS YA CANSADOS DE PROBAR DIFERENTES CAMINOS, DECIDEN SENTARSE EN UNA BUENA ESQUINA Y VIVIR ALLI COMO INDIGENTE , HABITANTE DE LA CALLE, PIDIENDO LIMOSNA O SIMPLEMENTE MEDITANDO O COMTEMPLANDO LA VIDA PASAR ANTE SUS OJOS Y ANTE LOS DE TODO EL MUNDO.

TODOS TENEMOS NUESTRAS REALIDADES Y NUESTROS MOMENTOS DE ALTOS Y BAJOS, SEAS DEL COLOR QUE SEAS O HABLES EL IDIOMA QUE HABLES, TENEMOS MUCHO EN COMUN...

LA SOCIEDAD NOS A CREADO UNA SERIE DE REGLAS DE LAS QUE SI TE SALES ERES VISTO COMO UNA PERSONA NO COMUN, PELIGROSA, RARA, LOCO...

PRO LO CIERTO ES QUE TODOS VIVIMOS, RESPIRAMOS, COMEMOS, PENSAMOS, DORMIMOS....
Y EL SOL SALE PARA TODOS NOS.
PARA EL NO EXISTEN LAS FRONTERAS, NI PASAPORTES , NI DINERO, NI ROPA...

UN SALUDO!!!!!!!

Tuesday, May 12, 2009

BONFIM , RORAIMA

Bonfim , es una pequena ciudad situada al margen del rio Tacutu, que hace frontera con Guayana inglesa.
Llegamos aqui con el circo y ya llevamos 2 semanas, la gente aqui se dedica a plantar mucha sandia, que en portugues se dice # melancia#, muy sabrosa.

Ahora estan de elecciones eligiendo nuevo alcalde y hay movimineto politico, haciendo campana, es gracioso porque los coches pasan con sus musicas de cada partido distinto animadas y curiosas, cada partido tiene su nombre y su numero y ahora los fuertes con el 13, 22, 43, 15, y 33...

Parece que el circo esta pasando un poco desapercibido, la gente esta concentrada en otras cosas.

La region es arida, sabana , se mezclan el viento y el calor, aunque tiene cerca una laguna muy bonita.

Thursday, May 07, 2009

MOMENTOS DE CRISIS... CUANTO CUESTA?

"En aquests moments de crisi s'ha de ser més proactius, perquè abans gairebé tot el que es produïa es venia. Actualment, la conjuntura és molt diferent, perquè es produeix molt més del que realment es necessita". Davant aquest fet, la professora explicava que "potenciar aquestes habilitats personals és cada vegada més important, perquè també cada vegada també hi ha oferta més homogènia i tots venem el mateix o molt similar. Per això, el valor afegit recau més en la persona que ho ven que no en el producte".

De la Revista Cambrils...( en català).

En espanol: En estos tiempos de crisis para vender tienes que ser mas activo...porque antes casi todo lo que se producia se vendia .Actualmente, es diferente porque se produce cada vez mas de lo que realmente se necesita.

Estamos viviendo tiempos en los que el CONSUMO , ES EL REY... EL DINERO, que tanto cuesta ganarlo, se gasta sin medida ... y nuestras vids se estan convirtiendo en un sudo/gano/compro-consumo/ y vendo....

Cada vez cuesta mas encontrar gente con ganas de compartir una conversacion, un juego , una mirada , una sonrisa...

Lo estan cambiando por un cuanto cuesta?